
Donde mi voz esculpe
Por Wildernaín Villegas
Me he sentado a esperar
que los dioses desciendan,
tomen las palabras una a una
y las sumerjan en la miel
más pura del día;
pero se esconden,
callan,
necesitan más plegaria.
He aprendido a encontrarlos
en el oleaje perpetuo del roble:
me contemplan,
trinan alguna profecía,
de pronto
en mi lengua vierten la sal de su lenguaje,
y los instantes se vuelven roca
donde mi voz esculpe.
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