El Tlamatini
TLAMATINI:
“Aquel que sabe algo”
El sabio: una luz, una tea,
una gruesa tea que no ahuma.
Un espejo horadado,
un espejo agujereado por ambos lados.
Suya es la tinta negra y roja,
de él son los códices.
El mismo es escritura y sabiduría.
Es camino, guía veraz para otros.
Conduce a las personas y a las cosas,
es guía en los negocios humanos.
El sabio verdadero es cuidadoso
(como un médico)
y guarda la tradición.
Suya es la sabiduría transmitida,
él es quien la enseña sigue la verdad,
no deja de amonestar.
Hace sabios los rostros ajenos,
hace a los otros tomar una cara (una personalidad),
los hace desarrollarla.
Les abre los oídos, los ilumina.
Es maestro de guías,
les da su camino,
de él uno depende.
Pone un espejo delante de los otros,
los hace cuerdos cuidadosos;
hace que en ellos aparezca una cara
(una personalidad).
Se fija en las cosas,
regula su camino,
dispone y ordena.
Aplica su luz sobre el mundo.
Conoce (lo que está) sobre nosotros,
(y) la región de los muertos.
(Es hombre serio).
Cualquiera es confortado por él,
es corregido, es enseñado.
Gracias a él la gente humaniza su querer
y recibe una estricta enseñanza.
Conforta el corazón,
conforta a la gente, ayuda, remedia,
a todos cura.
Los que ven,
los que se dedican a observar
el curso y el proceder ordenado del cielo,
como se divide la noche.
Los que están mirando (leyendo),
los que cuentan (o refieren lo que leen).
Los que vuelven ruidosamente las hojas de los códices.
Los que tienen en su poder
la tinta negra y roja (la sabiduría)
y lo pintado,
ellos nos llevan, nos guían,
nos dicen el camino.
✳︎
