Habitar la forma
Al observar representaciones de la figura humana en los vestigios arqueológicos de piedra o arcilla, florecen preguntas que solo pueden responderse desde el cuerpo:
¿Qué fuerzas y energías encarnan estos seres? ¿En qué consiste esa presencia que permanece contenida en la figura? ¿Qué vida esconde su volumen? ¿Cómo experimentar la materialidad de la escultura desde la vitalidad del propio cuerpo? ¿Cómo transitar de la observación estática a la contemplación en movimiento? ¿Es posible intuir el flujo, el dinamismo y la intención que sostienen sus posturas? ¿Ofrece el cuerpo un lenguaje-otro con el cual descifrar lo que se le oculta al intelecto? ¿Qué otras formas de conversación entre “objeto y observador” son posibles? ¿Qué tanto más se puede descubrir en este diálogo?
Para responder a éstos y otros cuestionamientos se tomarán como referencia imágenes de piezas antropomorfas de distintas culturas originarias de América.
Inspirándonos en las artes internas como el Qigong, el Tai Chi, el Kinam y otras prácticas somáticas, exploraremos en carne propia la corporalidad de tales figuras ancestrales —sus posturas, gestos y ornamentos—, les daremos vida a través del movimiento e imaginaremos distintas maneras de encarnar su dimensión simbólica-energética a través de una poética del cuerpo:
Una contemplación activa de lo invisible que habita en cada forma; un interés genuino por comprender y resignificar la estética, simbología y legado de quienes nos antecedieron.
Notas: Las sesiones no tienen continuidad ni son secuenciadas, así que pueden asistir a una, a todas o a las que gusten. Es ideal que lleven ropa cómoda, libreta o dónde escribir y lápices de colores. Apto para adultos de todas las edades y condiciones físicas. Ideal para artistas, performers, investigadores del cuerpo y personas con intereses afines.
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